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BAbel: Todas as culturas se encontram em Buenos Aires

Fui convidado a ministrar uma conferência sobre Mário de Andrade no I Seminário Lusófono, promovido pela Cátedra de Estudos Brasileiros da Universidade de Buenos Aires. Como queria aproveitar minha segunda viagem a Buenos Aires, que eu costumo chamar de minha segunda casa, resolvi procurar uma escola para aprofundar meus conhecimentos de Língua, Literatura e Cultura Hispânicas. Em consultas pela Internet, entrei no site da Escola BABEL e resolvi enviar um e-mail, para saber sobre os cursos. Desde o primeiro contato, fui muito bem atendido, o que já garante a qualidade de qualquer escola.

Daniela, a diretora da escola, ofereceu-me um curso de Literatura e Cultura argentina. Como eu ficaria pouco tempo em Buenos Aires, fiz em uma semana o curso intensivo, totalizando dez horas, cinco com Daniela e cinco com Leandro. Os dois são excelentes professores, muito amáveis e dedicados, o que me propiciou excelentes momentos de aprendizagem e reflexões sobre grandes autores e ideólogos argentinos, possibilitando, inclusive, realizar comparações com a literatura e cultura brasileiras, das quais me ocupo como professor-doutor na Universidade Federal do Pará.

No meu caso, eu já falava fluentemente o idioma espanhol, porém, posso mencionar surpresas que tive: conheci na Escola BABEL alguns estudantes de vários países como Holanda, Inglaterra, Israel e percebi que, em pouco tempo de estudos (alguns haviam começado a estudar espanhol há apenas três meses!), eles já falavam bem o idioma. Como também já fui professor de Espanhol, dada minha formação em Letras e certificados internacionais de proficiência em Espanhol, pude avaliar os recursos didáticos de que se vale Babel para o ensino do idioma e garanto a eficiência no emprego desses métodos pedagógicos, haja vista a fluência dos alunos que conheci, alguns deles de culturas tão distantes da nossa, como é o caso do estudante israelense.

Babel não é apenas uma escola, é mais do que isso: é um ambiente cultural em que o aluno tem a oportunidade de conhecer pessoas e se inserir no ambiente argentino. Os professores nos inserem em atividades culturais, como idas a shows de Tango, por exemplo, tornando-nos parte daquela cidade, daquela cultura. Dessa forma, podemos desenvolver a prática da interculturalidade, conhecendo a nós mesmos pelo conhecimento do outro, um outro que é nosso país vizinho e que possui uma riqueza cultural inesgotável.

Dr. Fernando de Moraes Gebra
Professor Adjunto I da Universidade Federal do Pará, em Belém; Doutor em Letras, área de Estudos Literários, pela Universidade Federal do Paraná, em Curitiba.








BABEL: TODAS LAS CULTURAS SE ENCUENTRAN EN BUENOS AIRES

Fui invitado a dar una conferencia sobre Mário de Andrade en el I Seminario Lusófono, promovido por la Cátedra de Estudios Brasileños de la Universidad de Buenos Aires. Como quería aprovechar mi segundo viaje a Buenos Aires, que yo acostumbro llamar mi segunda casa, decidí buscar una escuela para profundizar mis conocimientos de Lengua, Literatura y Cultura Hispánicas. En consultas por Internet, entré en el sitio de la escuela BAbel y decidí enviar un e-mail para saber sobre los cursos. Desde el primer contacto, fui muy bien atendido, lo que ya garantiza la calidad de cualquier escuela.

Daniela, la directora de la escuela, me ofreció un curso de Literatura y Cultura Argentina. Como yo me quedaría poco tiempo en Buenos Aires, en una semana hice el curso intensivo de diez horas totales, cinco con Daniela y cinco con Leandro. Los dos son excelentes profesores, muy amables y dedicados, lo que me brindó excelentes momentos de aprendizaje y reflexiones sobre grandes autores e ideólogos argentinos, posibilitando, inclusive, realizar comparaciones con la literatura y la cultura brasileñas, de las cuales me ocupo como profesor-doctor en la Universidad Federal de Pará.

En mi caso, yo hablaba ya fluidamente el idioma español; sin embargo, puedo mencionar sorpresas que tuve: conocí en la escuela Babel a estudiantes de varios países como Holanda, Inglaterra e Israel y percibí que, en poco tiempo de estudio (¡algunos habían comenzado a estudiar español hacía apenas tres meses!), ellos ya hablaban bien el idioma. Como también ya fui profesor de Español, dada mi formación en Letras y certificados internacionales de Español, pude evaluar los recursos didácticos de que se sirve Babel para la enseñanza del idioma y garantizo la eficiencia en el empleo de esos métodos pedagógicos, dada la fluidez de los alumnos que conocí, algunos de ellos de culturas tan distantes de la nuestra, como es el caso del estudiante israelí.

Babel no es sólo una escuela, es más que eso: es un ambiente cultural en que el alumno tiene la oportunidad de conocer personas e insertarse en el ambiente argentino. Los profesores nos insertan en actividades culturales, como salidas a shows de Tango, por ejemplo, haciéndonos parte de aquella ciudad, de aquella cultura. De esa forma, podemos desarrollar la práctica de la interculturalidad, conociéndonos a nosotros mismos a través del conocimiento del otro, otro que es nuestro país vecino y que posee una riqueza cultural inagotable.

Dr. Fernando de Moraes Gebra
Profesor Adjunto I de la Universidad Federal de Pará, Belén; Doctor en Letras, área de Estudios Literarios, por la Universidad Federal de Paraná, en Curitiba.

Babel Online

Compartimos un ejercicio realizado por Netty, holandesa, residente en Inglaterra, estudiante de nuestro curso de español por Internet.


Tarea - 21 de septiembre de 2009

Pavlova

Para el merengue.

  • 3 clara de huevo (huevos grandes)
  • 250 grs. azúcar en polvo
  • 5 ml arome de vanilla 5ml = 1 cucharadita
  • 5 ml maicena
  • 5 ml vinagre de vino blanco

Dibuja un círculo de 23cm sobre papel antiadherente
Métalo en una charola para hornear.

Bata las clara a punto muy rígida.
Poco a poca añada al azúcar. Bate hasta que forme picos duros.
Añada la maicena, vinagre y esencia de vanilla.

Unte la mezcla de merengue sobre el círculo.
Hornee a 140 grados C durante una hora hasta que este firme.

Deje enfriar, pele el papel.
Rellene con crema y fruta, por ejemplo fresas y frambuesas.

Pavlova: Es un postre lleva el nombre del bailarín de ballet , Anna Pavlova . Supuestamente, un chef en un hotel en Wellington, Nueva Zelanda, llamado el plato después de ella cuando visitó en 1926.

Receta para una torta de chocolate

  • Bata la manteca con 50 grs. de azúcar.Añada la mitad del chocolate fundido, la harina, las yemas, las almendras, los bizcochos desmenuzados y las claras a punto de nieve y mezcladas con el resto de azúcar.
  • Desmolde y cúbrala con el resto de chocolate fundido a baño maria con 3 cucharadas de agua.
  • Vierta la masa en un molde de bizcocho enharinado y déjela a horno mediano (unos 45 minutos).

Concierto en La Plata

Borges: "Yo no he buscado la celebridad"

por Joaquín Soler Serrano


Pocos días después de concedérsele el Premio Cervantes, ex aequo con Gerardo Diego, Jorge Luis Borges asistió al programa de TVE A fondo, dirigido por el periodista Joaquín Soler Serrano. Era el año 1979 y Borges mantenía aún, a pesar de sus 79 años, una envidiable lucidez, como queda de manifiesto en el extracto de aquella entrevista que se reproduce a continuación.

¿Está el Borges de hoy en su primer libro?
Fervor de Buenos Aires se publicó en 1923, y creo, efectivamente, que en ese primer libro está todo lo que yo haría después, sólo que está entre líneas y sólo para mí es como una escritura secreta, que está entre las líneas de la escritura real, pero ahí está todo Borges, ahí, yo lo veo muy claro. Y seguramente nadie puede verlo, sino yo.
¿Y lo que vino después?
Todo lo que he hecho después no ha sido otra cosa que reescribir ese primer libro, ese primer libro que ha ido creciendo, dilatándose, ramificándose, enriqueciéndose y ahora creo que puedo (al cabo de tantos años), ahora puedo decir, puedo jactarme, de haber escrito algunas páginas válidas entre uno y otro poema.
¿Sólo algunas páginas?
¿Y a qué más puede aspirar un escritor? Aspirar a un libro ya es demasiado.
(...)

Acaso por todo eso hablan de la frialdad de Borges, por la concisión, la exactitud y el rigor.
Mi maestro (y sigo llamándole maestro aunque jamás podré alcanzar a escribir como él), mi maestro Rafael Cansinos Assens habló una vez de mi «estilo numismático». Es una linda frase. Ojalá yo hiciera monedas.
(...)

¿Recuerda qué impresión le produjo el hallazgo del Quijote?
Al principio, lo que yo admiraba en el Quijote era lo que Cervantes amaba y, sin embargo, atacaba: el mundo de la caballería andante. Para mí el Quijote fue una novela de caballería y, en cierto modo, lo es, porque Cervantes está claro que no sentía la menor simpatía por el cura, por el barbero, por el bachiller, por los duques. Cervantes siente simpatía por Alonso Quijano y de algún modo él es Quijano. Es un libro muy raro el Quijote, raro y paradójico.

¿Usted cree que se puede afirmar categóricamente que quiso hacer una parodia de los libros de caballería?
No, y además cuando Cervantes publicó el Quijote, ya no se leían esos libros. Quizá Cervantes era el único lector de ellos, y los quería mucho, pero él se daba cuenta de que había algo de absurdo en esos libros, y por eso quiso curarse de esa pasión.

Y como escritor, ¿qué le parece don Miguel?
Una vez, hablando con Ernesto Sábato, me dijo una cosa que me pareció muy justa: «Siempre se dice que Cervantes escribía mal», como siempre se dice que Dostoievski escribía mal, pero si es escribir mal dejarnos un libro como el Quijote o como Crimen y castigo, es que no escribían tan mal, escribían lo necesario para sus fines.
(...)

Usted se había manifestado más quevedesco que cervantino.
Pero estaba equivocado. Ahora me gusta más Cervantes, y esto no es una blasfemia. Yo he admirado mucho a Quevedo, y lo admiro, pero en cambio, Cervantes y Alonso Quijano, que quiso ser don Quijote, y lo fue alguna vez, éstos son amigos personales míos. Es otra cosa, es una relación de amistad que no se establece nunca con Quevedo. Nadie se siente amigo de Quevedo, pero usted puede admirarlo.
(...)

¿Y la cultura española?
¡Habría que hablar tanto y de tantas culturas españolas en diversas épocas! Pero con todo yo diría, y aquí voy a ser heterodoxo (y usted determinará si puedo serlo), que hay una soltura en los principios de la literatura española que se pierde... Busquemos un caso que no sea demasiado primitivo: Cervantes, por ejemplo. Toda esa complejidad que observo en Cervantes, y de la que le he hablado antes... esa complejidad fluye, y uno no siente mayor esfuerzo. En cambio ya en otros ingenios algo posteriores, como Quevedo, todo eso está un poco rígido, y en el caso de Gracián ya todo es absolutamente rígido.

¿Le disgusta Gracián?
Me parece una caricatura de Quevedo, porque todavía en Quevedo todo eso está conmocionado por la pasión, pero Gracián es muy frío, prácticamente glacial. Llamar a las estrellas «gallinas de los prados celestiales», por ejemplo, es imperdonable, ¿no le parece a usted? Yo creo que Gracián es una superstición alemana en cierto modo, y que Schopenhauer lo admiraba mucho porque lo entendía poco. Gracián pensaba bien, era un hombre muy, muy agudo, pero que al escribir se creía obligado a decirlo todo de un modo ingenioso y con juegos de palabras. Por ejemplo, cuando dice: «La vida es milicia contra la malicia». Eso puede ser cierto. Uno puede pasarse la vida militando contra la malicia, pero al mismo tiempo cuando uno lo lee en español (no cuando lee una traducción al alemán de Schopenhauer), lo que llama la atención es el juego de palabras: «milicia-malicia» y entonces el pensamiento ya está perdido, aprisionado por el retruécano. Y el retruécano ahí «milita» contra el autor, porque nos impide ver la idea de que la vida es milicia contra la malicia... Y en general eso es lo que ocurre con Gracián: que él ha pensado admirablemente, pero luego, al escribir, se cree obligado a esas simetrías que son la madre del estilo barroco, en el cual fue un maestro, pero un maestro de un género desdichado.

Los temas se van encadenando, y Borges tiene brillantes respuestas para todo. Pero es imposible prolongar más este diálogo. Hagámoslo con sus primeros recuerdos de España.
Vine a este país en 1919, viví algún tiempo en Barcelona, recuerdo sobre todo las tertulias del café Colonial con Rafael Cansinos Assens, también el año que viví en Valldemosa, en las cercanías de La Cartuja, en una época en la que el turismo no se había despertado.
Y escribió usted dos libros en España que nunca se publicaron, y quisiera saber por qué.
El primero fue Salmos rojos, inspirado en la Revolución de Octubre. Por aquel tiempo ser comunista significaba otra cosa: un anhelo de fraternidad universal, de pacifismo, de Walt Whitman; ahora es otra forma del imperialismo ruso... Sí, entonces yo fui comunista.

Del otro libro, Los naipes del tahúr, se ha dicho que evidenciaban una influencia barojiana...
Sí, pero no recuerdo absolutamente nada de ese libro, he conseguido purificarme de esa memoria.

Desapareció todo rastro...
Lo único que ha quedado es el título. Que no está mal, ¿eh?

No, maestro. Nada mal.
Llámeme Borges.

Está usted de moda en todas partes, ahora se vive una fiebre Borges en los Estados Unidos, y no digamos lo que es usted para los hispanoamericanos...
Es muy raro lo que pasa conmigo. Yo no he buscado nunca la celebridad, y la celebridad me ha llegado. Quizá por eso, porque no la buscaba. Mejor es no buscar las cosas, y dejar que lleguen solas.

Entonces, la muerte...
Es una esperanza, el fin de todo, esperémoslo así. Sería espantoso tener que seguir.

Me dicen que está preocupado por su vida, por su salud, y por su longevidad, la longevidad tradicional de su familia...
Sí, si me dieran la noticia de que voy a morime esta noche, creo que me sentiría muy feliz. La Sagrada Escritura aconseja 70 años, yo ya cumplí los 79, mi madre murió a los 99, mi tía murió a los 100 años y 10 días... No puedo tenerlo peor, ¿eh? Yo creo que es durar mucho.

Fuente: El Mundo (España)


El alma del tango

En 1997, el chelista chino Yo-Yo Ma presentó el álbum "The Soul of the Tango", sobre composiciones de Ástor Piazzolla. Junto al argentino Néstor Marconi hizo una apasionada versión de Libertango, que aquí compartimos. Pónganse cómodos.

Norma Frontalis

Leopoldo Lugones fue un escritor tan talentoso como polémico. En su vasta obra confluyen , con asombrosa claridad, las contradicciones de nuestra cultura. Creía, como los hombres cultos de su tiempo, en los principios de la frenología, de la que tomó elementos para su perfil de Domingo Faustino Sarmiento. El fragmento pertenece a la Historia de Sarmiento (1911) y describe la composición del cráneo y el rostro del Padre del Aula.

"Su cabeza única en nuestra craneología célebre, es tan fuera de molde como su entidad espiritual. Nada es más curioso que ver cómo fue formándose entre las vicisitudes. (…) Como un caso de exhibición leonina, aparece en la historia nacional la cabeza de Sarmiento. Bien examinada, ella es un resumen de su carácter. Su espíritu esencialmente positivo, su tendencia absoluta a la acción, su concepto materialista de utilidad, su sensualismo, su panteísmo, su vivacidad, su curiosidad, su impetuosidad colérica, dimanan visiblemente del conflicto de espíritu y materia que aquella cabeza manifestaba, y de donde provenía su fealdad casi cruel. El cráneo, de irregularidad dolicocéfala, comporta una aproximación animal, acto continuo compensada por la frente notoria. Pero esta facción ofrece a su vez un resultado opuesto. La norma frontalis de Sarmiento, o sea el aspecto anterior de su cráneo, manifiesta la tendencia piramidal, comúnmente desventajosa, de los individuos llamados por Vogt tectocéfalos. Es, en efecto, un techo formado por la convergencia ascendente de los parietales; una conformación de vileza gentilicia. Por no se qué circunstancia paradojal, a Sarmiento le resultaba hermosa. En la arquitectura de aquella cabeza tan peculiar, formaba una especie de miembro estético, que defendía de la bestialidad posterior con la nobleza de una torre de combate. Preponderaba otra vez la tendencia inferior, al determinar la proyección de la quijada prógnata, característica en él hasta hacer de su labio un belfo. Aquello, en virtud de la conocida relación facial, presentábale ñato, aun cuando no lo era; si bien la prominencia superciliar muy desarrollada, acentuaba todavía aquella impresión. Mas la cara chica con relación a la cabeza, y sobre todo a la frente, restablece la superioridad psíquica; constituyendo el rasgo capital de la estructura humana, que el rostro sea apéndice del cráneo. Así, resultando éste a vista de pájaro (norma verticalis) y en su proyección mandibular, un verdadero cráneo de negro, la frente y el rostro vienen a determinar una fisonomía declaradamente caucásica. Nada más ennoblecido, en efecto, de energía espiritual. Desde la cúspide encalvecida, dilátase entre los lejanos aladares el inmenso campo frontal, arado de pensamiento a triple surco. Adviértese en su prominencia la marmórea luminosidad, el empuje de las ideas que componen la cimbra de aquella bóveda. Cae sobre las cejas hirsutas, tras cuya prominencia contráctil como un áspid avizor, está emboscada la tremenda voluntad. De allá adentro, la mirada que fatigaron desmesuradas lecturas, prolonga con un magnetismo impávido la remota arrogancia inherente a la pupila diurna del león. Al reflejo diverso de su alma, aquellos ojos, como las espadas, tienen una doble luz. Serenos, tiran a un viso amarillento sobre el fondo pardo claro. Furiosos, obscurécense hasta la lobreguez, profundizados por la congestión interna. Constrúyanse la nariz robusta y ancha como una pata de braco. Los surcos que limitan la zona cigomática y prolongan las comisuras labiales con una profundidad de devastación, destacan la vasta boca cuyo desborde traza compulsivo neuma. Y ¡cosa extraña! En la energía atroz de semejante rostro, aquellas arrugas parecen definir una especie de prolongación lagrimal, comunicando a la escabrosa fisonomía la fiera triste que padece en aquella estructura de hombre de las cavernas, forzada a reproducir la cueva originaria en plena roca primordial."


Todas las obras originales de Leopoldo Lugones se encuentran en
dominio público


Fuente: Orgullo y Bizarría

Escritura y Psicoanálisis

El viernes 27 de agosto se realizará el segundo encuentro de las jornadas La experiencia del ensayo: escritura y psicoanálisis, auspiciadas por la Dirección de Cultura de la Biblioteca Nacional.
Será a las 19 en la Sala Juan L. Ortiz de la Biblioteca Nacional, con la participación de María Pía López, Alejandro Kaufman y Clara Cruglak. Coordina: Martín Trigo. Entrada libre.

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